La fobia al coño

Algunos hombres tienen una enfermedad un tanto peculiar. Es una enfermedad rara y terrible para la vida amorosa de un hombre. Me gusta llamarlo coñofobia. Es cuando se tiene miedo del órgano sexual femenino y no se sabe qué hacer con él. Así que muchos de vosotros ni siquiera conocéis la manera correcta de comerse un coño. No se puede encontrar una frase mejor expresada que comer el coño. Podemos usar la palabra cunnilingus, pero eso no corregirá, en ningún caso, la coñofobia. En realidad se trata del miedo irracional al órgano sexual femenino al no saber qué hacer con él.

Entonces, ¿cómo dominar el sexo oral? ¿Cómo convertirse en un maestro de la vagina? Tienes que respetar primero. Hay que respetarlo porque una vagina es algo muy diferente a una verga. Lo primero que hay que saber es que necesita calentamiento, a diferencia del pene que sólo requiere estimulación. La vagina realmente necesita un proceso de calentamiento. Y recuerda siempre, todas las vaginas son diferentes unas de otras.

Si lo que queremos es dominar el órgano sexual femenino, antes debemos dominar la mente. Ni que decir tiene que el sexo oral en una mujer es algo muy íntimo. Resulta habitual que una mujer, aún teniendo relaciones sexuales con ella, sea reticente a la práctica del cunnilinus. Una mujer tiene que sentirse muy cómoda para entregarse a ti de esa manera. Se trata de un acto verdaderamente íntimo. Mucho más, incluso, que la penetración.

Con el fin de dominar realmente el sexo oral, es necesario dominar el juego previo y calentar todo su cuerpo con besos, con toques suaves que no se saltan un solo centímetro de piel. Una vez conseguida la excitación total por estas y otras vías es el momento de comenzar. Cuando, finalmente, se ponga sobre ella comience con dulzura. Por ejemplo, con un beso en sus labios, suavemente y con mucho cuidado. Es entonces cuando el coño realmente comienza a desprenderse para ti. Se abre y se vuelve más húmedo cuanto más cariño se le da. Después de esto  llega el momento de la legnua. Comenzar por el clítoris y acabar con pequeñas penetraciones siempre es una buena idea.

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