El juego del crossdresssing

El crossdressing, etimológicamente, es una palabra que surge de unir las palabras inglesas “cross” y “dress”. En español, cruzar y vestido. El significado está claro, consiste en la acción de tomar por propia la indumentaria que le es propia al sexo opuesto en algún momento puntual y, generalmente, por puro placer de carácter sexual. Se trata, pues, de vestirse de mujer si hablamos de un hombre o, en el caso contrario, vestirse de hombre si estamos hablando de una mujer. En cualquier caso, para obtener placer sexual.

De todas maneras, al referirnos a una experiencia totalmente personal, las variantes que se pueden dar son ilimitadas. Tantas como practicantes de esta tendencia. Como cualquier otra experiencia de cualquier tipo, especialmente las sexuales, cada persona tiene una forma de vivirla y, por tanto, de implementarla. Es habitual que esta práctica se de entre persona heterosexuales pero, de igual manera, se puede dar entre personas homosexuales. El croosdressing no tiene nada que ver con la orientación sexual del individuo que lo practica.
Como cada uno lo vive de manera muy diferente, las sensaciones que se experimentan son muy diferentes según sea la persona que lo practica.mientras, por ejemplo, unos hablan de sacar por un momento l lado femenino que llevan dentro par experimentar sensaciones con él, otros, por el contrario, hablan del morbo que les produce el hecho de compartir el vestuario de su pareja. Diferentes enfoques para una misma experiencia sexual.
Aunque el crossdressing, por supuesto, implica travestirse, no estamos ante personas de las que llamaríamos travestis. Esta práctica se realiza de forma totalmente puntual para ser utilizado como un juego sexual más, sin que exista, en ningún momento, una identificación sexual del practicante con esa opción sexual.
Aunque la sociedad avanza, determinadas conductas sexuales todavía no se encuentran totalmente asentadas y se siguen mirando con cierto escepticismo, por lo que aquellos que practican este tipo de juego erótico no se atreven a ir contándolo por ahí. Sin embargo, si pudiésemos realizar un censo de personas que, en algún momento, han practicado este juego sexual, los resultados, con toda seguridad, nos sorprenderían sobremanera.
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