Alfonso XIII y el cine porno

El origen de las películas pornográficas es casi tan antiguo como la aparición del cine. Desde el momento en que se tuvo la capacidad de capturar imágenes en movimiento y de rodar escenas de cualquier ámbito de la vida cotidiana, el sexo y sus prácticas también tuvieron un lugar destacado dentro del cine. La curiosidad por ver películas con este contenido sexual hizo que desde un principio, muchos personajes financiaran este tipo de cine.

En España, la afición de los diferentes monarcas que han ocupado el trono por el sexo, siempre ha sido un secreto a voces. Siendo muy propensos a tener amantes y a protagonizar algún sonado escándalo en su época. En uno de estos reyes, en concreto Alfonso XIII, esta afición por el sexo se unió a su afición por ese nuevo arte que era el cine.

Alfonso XIII quiso tener sus propias películas pornográficas y para ello contó con la colaboración del Conde de Romanones, hombre de su absoluta confianza, quien contactó en los años 20 con los hermanos Ricardo y Ramón de Baños, propietarios de la productora Royal Films y pioneros del cine en nuestro país, para que rodaran una serie de películas de corta duración, pero de gran contenido sexual.

El monarca no sólo se dedicó a financiar estas películas sino que se dedicaba a supervisarlas y colabora en los guiones sugiriendo algunas de las tramas a rodar. En estas películas el protagonista solía ser alguien que ocupaba importantes cargos dentro de la sociedad (ministro, sacerdote…)

No se conoce el número exacto de películas financiadas por Alfonso XIII, ya que eran para su disfrute personal y se cree que tras la proclamación de la Segunda República y su salida del país, se las llevó consigo. Algunas copias que aparecieron durante la Dictadura fueron destruidas.

Sin embargo, tres de esas películas, rodadas por encargo de Alfonso XIII a los hermanos Baños, se han podido recuperar y han sido restauradas por la Filmoteca Valenciana (IVAC). Los títulos de estás tres películas son: “El ministro”, “El confesor” y “Consultorio de señoras” y se puede encontrar algún fragmento de ellas en Internet.

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