El speed dating

El “speed dating”, o citas exprés, son unas reuniones organizadas entre hombres y mujeres que tratan en unos pocos minuto de descubrir si existe algún tipo de conexión sentimental entre ellos. En el mejor de los casos, encuentran una pareja compatible y, en el resto, pasan un rato muy divertido.

Este tipo de reuniones nacieron en la década de los 90 gracias a la idea de un rabino americano de organizar veladas entre los judíos solteros de varias comunidades para que se pudieran conocer y encontrar pareja. Esta idea fue copiada fuera de las comunidades judías y se fue extendiendo por otros países como una ayuda para que los solteros pudieran conseguir citas en un tiempo record.

Actualmente una reunión de “speed dating” consiste en un encuentro organizado en el que los participantes disponen de 7 minutos (el tiempo que según los expertos es el que necesitamos para saber si alguien puede gustarnos o no) para tratar de seducir o dejarse seducir por la persona que tenemos enfrente.

Hay páginas en Internet que organizan este tipo de eventos y la inscripción suele costar unos 30€ con la consumición incluida. Primero se hace una preselección para que las personas que acudan el “speed dating” tengan características similares (edad, gustos…). Una vez que se ya ha elegido el grupo, se escoge un día y un lugar. Se junta a los participantes por parejas y se sienta uno enfrente del otro. Durante esos 7 minutos se presentan, charlan un rato y se hacen preguntas. No está permitido dar datos personales. Una vez que ha finalizado el tiempo, una señal indica que se cambie de compañero, normalmente son los hombres los que van cambiando de silla. Cuando ya se han conocido todas las parejas, se hace entrega a los organizadores de unas fichas con el número de la persona, o personas, a las que les gustaría volver a ver, y son los organizadores lo que posteriormente les ponen en contacto si existe coincidencia entre ellos.

Ventajas:

– Es una forma rápida de encontrar pareja en función a nuestros criterios.

– Todo el mundo sabe a qué va.

– Se conocen personas.

– Sirve para sacar nuestro lado seductor.

– Aprendemos a “vender” nuestras virtudes.

Inconvenientes:

– Su carácter exprés puede sacar nuestro lado más superficial. No da lugar a la magia.

– Es poco tiempo para conocerse.

– Nos podemos sentir como un producto expuesto que se compara con otros.

– Nuestro ego se puede resentir si nadie nos apunta en su lista.

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