Demasiado relax en el sexo

El sexo es la forma más adecuada para desconectar de la realidad. Para relajarnos y dejarnos llevar con la mente en blanco. Para sumirnos en un momento de abstracción total . Para olvidarse de las preocupaciones que, día a día nos invaden. Para desconectar del estrés que el trabajo, la familia y los amigos nos trasmiten a diario. El sexo es bueno para casi todo, pero es ideal para desconectar por completo.

El problema viene cuando la desconexión es tan grande que perdemos la perspectiva y nos abandonamos tanto que dejamos de estar atentos a lo que estamos haciendo. Cuando eso sucede en medio de la masturbación, es decir, estando uno proporcionándose placer a sí mismo, pues, en realidad, no pasa nada. Sin embargo, cuando esto sucede en medio de una sesión sexual con otra persona podemos, incluso, llegar a causarle un trauma.

Y, lamentablemente, aunque suene un poco a raro, a veces sucede. Determinadas personas, tienen tan identificado el sexo con el relax absoluto que, a veces, en plena penetración se les nota como ausentes. Como si estuviesen pensando en otra cosa. Esto le sucede y¡tanto a hombres como a mujeres. Ya sean el penetrador o la penetrada.

En realidad, esto no es un hecho que se repita con asiduidad. Es decir, a determinadas personas les puede suceder. Puede pasarles que, en un exceso de relajación se lleguen a abstraer tanto que están como abducidos. Pero si esto les sucede es my poco probable que el hecho se puede volver a repetir en el corto plazo. Sí que es probable que a lo largo de su vida, una persona con determinado perfil, llegue a sufrir varios episodios de este tipo, pero resulta altamente improbable que se repitan de forma cercana en el tiempo.

¿Y qué hacer cuándo esto nos sucede con nuestra pareja¿, Vamos, cuando le sucede a nuestra pareja con nosotros. Pues lo mejor es acabar lo que hemos empezado de la mejor manera posible, no tenérselo en cuenta y, en cuanto hemos acabado la faena, siempre que esto sea técnicamente posible, intentar alcanzar, a la mayor brevedad, el mismo grado de relajación que alcanzó nuestros pareja sexual.

 

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