Hábitos para perder el deseo

Hábitos contra el sexo

Hay una serie de hábitos que, repetidos durante la convivencia en pareja, actúan como inhibidor del deseo sexual. Resulta inevitable que, cuando maltratamos al deseo sexual, él nos devuelva el maltrato de la mejor forma que sabe hacerlo, es decir, haciendo que nuestra libido descienda hasta mínimos históricos. Si quieres que tu libido te respete, se muestre generoso contigo, no la castigues tú antes. Pocas cosas son tan agradecidas por las buenas y rencorosas por las malea como la libido. Si analizas tu vida en pareja y ves que alguno de estos hábitos se repite de forma habitual en tu relación, huye inmediatamente de él. Si no es así, trata de evitarlos.

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De abrazos y satisfacción sexual

Habitualmente solemos pensar que el deseo masculino está siempre más presente en una relación de pareja. Que la preocupación por el sexo es mayor en el hombre que en la mujer. Tendemos a pensar que mientras el hombre se ocupa más de lo físico, de lo carnal, la mujer tiene mayor interés por los sentimientos, por lo etéreo. Al menos eso es lo que culturalmente se nos ha ido trasmitiendo.

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La próstata como fuente de placer

Estimulador de próstata

Una de las zonas que más cantidad y calidad de placer le puede generar a un hombre, sin duda alguna, es la próstata. Y todo ello muy a pesar de los estúpidos prejuicios que muchos de ellos muestran por la delicada situación de la misma y por el lugar que se ha de transitar, de forma inevitable, para acceder hasta ella. La próstata da mucho placer pero sólo se puede acceder a ella a través del ano y no todo el mundo está por la labor. Indudablemente, ellos se lo pierden. Es como si el clítoris de la mujer no estuviese tan bien colocado como está y su acceso supusiese romper algún prejuicio cultural o social, ¿merecería la pena de privarse del placer que genera por un tonto prejuicio?

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Demasiado relax en el sexo

Demasiado relax en el sexo

El sexo es la forma más adecuada para desconectar de la realidad. Para relajarnos y dejarnos llevar con la mente en blanco. Para sumirnos en un momento de abstracción total . Para olvidarse de las preocupaciones que, día a día nos invaden. Para desconectar del estrés que el trabajo, la familia y los amigos nos trasmiten a diario. El sexo es bueno para casi todo, pero es ideal para desconectar por completo.

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