Algunas mentiras sobre el sexo

Desgraciadamente, resulta demasiado frecuente que a base de oír cómo se repite una mentira terminemos dándola por cierta. El mundo de la sexualidad no iba a ser menos y también está lleno de cosas que, por haber sido repetidas hasta la saciedad, se han dado por ciertas pero que, en realidad, no lo son, Hoy vamos a intentar desmitificar unas cuantas falsedades habituales sobre sexo.

Los órganos sexuales más importantes del hombre y de la mujer no son, en ningún caso, los genitales, como comúnmente se viene creyendo.  Los genitales deben estar ahí, donde están, y cumplir con su función, que entre otras, tienen que ver con el placer sexual pero, en realidad, tanto en los hombres como en las mujeres, es el cerebro el órgano sexual más importante. 
La educación sexual no incita a que los jóvenes mantengan relaciones sexuales.  Más bien, en realidad, sucede justo al contrario, lo prohibido y lo oculto siempre resulta más atrayente que lo claro y transparente. Lo que sucede es que la atracción sexual existe y es inherente al género humano. Dar información para que los jóvenes puedan decidir por sí mismos debería ser parte de la formación integral del individuo y no un empujón hacia la lascivia. 
La pornografía ni es perjudicial para la salud ni, en absoluto, convierte a las personas en obsesos o adictos sexuales. Lo que es más que perjudicial para la salud es la ignorancia y la falta de educación. Una persona con formación suficiente podrá discernir perfectamente entre la realidad del mundo sexual y el sexo idealizado del porno, como en cualquier otra ficción que pueda tener relación con cualquier otro ámbito de la vida.
esoEl alcohol no es, en ningún caso, un estimulante sexual. El error común viene motivado porque, en pequeñísimas cantidades, es cierto que el alcohol actúa como un eficaz desinhibidor. Pero , en el momento que sobrepasamos, por poco que sea , la dosis, ya comienza a afectar de forma negativa a todo lo relativo al sexo. El hombre puede tener problemas de erección, la mujer problemas para alcanzar el orgasmo y, ambos, pueden experimentar trastornos en el deseo sexual.
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