La mejor edad para el sexo

¿Cuál es la mejor edad para el sexo? la pregunta no puede tener una respuesta más clara, sencilla y, a al vez, contundente. La tuya. Efectivamente, el sexo se puede disfrutar en cada momento de la vidas. Probablemente de formas muy diferentes, pero la capacidad para disfrutar de él es permanente en la vida de una persona. Por lo tanto, no te preguntes con qué edad disfrutarás más del sexo sino qué debes hacer en este momento para disfrutara¡lo a plena satisfacción.

Una vez hecha esta consideración, a modo de declaración de principios, podemos ponernos a reflexionar sobre algunas cuestiones relacionadas con el sexo y la edad. Es comúnmente aceptado que el conocimiento del propio cuerpo es una herramienta más que eficaz para disfrutar de forma sana del sexo. También estaremos todos de acuerdo en que un buen manejo de la intimidad, así como la capacidad de empatía con nuestra pareja y la experiencia para encender y gestionar los conflictos que pudieran presentarse  facilitan el disfrute pleno del sexo. Si la suma de todos estos factores contribuyen sobremanera a gozar de unas mejores experiencias sexuales, sin ninguna duda, la edad madura puede ser una edad muy adecuada para disfrutar en plenitud del sexo.

A partir de los 40 años de  edad, las limitaciones psicológicas que nos imponemos contra el placer desaparecen por completo. El cuerpo cuenta con la experiencia acumulada en todos los aso anteriores y, por fin, se ha liberado de los prejuicios culturales y/o sociales que, en muchos casos, se vienen arrastrando hasta esta edad. Además, los problemas típicos que pudiesen aparecen en los encuentros sexuales, como la sequedad vaginal en el caso de las mujeres y la disfunción eréctil en el caso de los hombres, cuentan con enchilas soluciones en la mayoría de los casos.

En realidad, todas las edades resultan apropiadas para el sexo. En cada época de la vida se puede disfrutar con plenitud del placer que otorga el sexo. En realidad, para disfrutar del sexo es necesario contar con un nivel de salud suficiente, un estado psicológico que nos permita afrontarlo con buena actitud  y una pareja sexual con quien compartir  todas estas circunstancias.

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