El mundo del Tuppersex

Tuppersex supuso una auténtica revolución en el mundo de los juguetes sexuales para adultos. En realidad, esta práctica, lo que ha permitido es que cualquier mujer supere los prejuicios que se imponen en algunos casos para visitar una tienda de juguetes sexuales y se anime a acercarse a ellos sin ningún miedo ni, por supuesto, coacción. Determinadas mujeres no serían capaces de dar el paso de entrar a un sex shop. En muchas casos, incluso, ni siquiera de acceder a una tienda erótica online a través de internet. Gracias a Tuppersex, el juguete para adultos es el que viaja a casa de la interesada o de alguien de su círculo de amistades más íntimo.

Cuando en los primeros años cincuenta se organizaban reuniones en las casas del barrio para venderlas novedosas fiambreras comercializadas por Earl Tupper pocos podían imaginar que el éxito de la técnica de venta la llevaría a ser repicada en múltiples sectores. En el siglo XXI las fiambreras para guardar la comida se adquieren en cualquier centro comercial. Casi lo mismo sucede con los juguetes eróticos. Sin embargo, las reuniones de Tuppersex lo acercan a muchas personas que, de otra manera, no accederían a ellos.

El catálogo de cualquier vendedora de Tuppersex que se precie incluye todo tipo de artículos relacionados con el sexo. Por supuesto, incluyen una gran variedad de juguetes sexuales lencería erótica, una gran cantidad de afrodisíacos, lubricantes, preservativos en todas sus variedades y cualquier otra cosas relacionada con el placer sexual que quepa en la imaginación.

El método es sencillo. La anfitriona reúne a un grupo de amigas interesaras en asistir. Ella pone la casa y convoca al grupo. En algunos casos se lleva una comisión sobre las ventas. una asesora vendedora de Tupersex acude a la reunión con una muestra de los artículos a la venta. Una vez allí, explica con todo detalle el funcionamiento y utilidad que se puede dar a cada uno de los artículos sexuales. Las asistentes pueden ver, oír, tocar y preguntar todas las dudas que les pudiesen llegar a surgir. Finalizada la reunión, las interesadas proceden a realizar los encargos de aquellos productos que más les han impresionado. Además de una forma de venta directa amable se trata de una excusa perfecta para pasar un rato divertido con las excusa del sexo.

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