Algunas curiosidades sobre el orgasmo femenino

El orgasmo femenino presenta multitud de cuestiones que resultan interesantes y que, sin embargo, no se suelen conocer. Sin duda, el orgasmo es una de las cosas que mayor interés puede llegar a despertar en lo que a cuestiones sexuales se refiere. En cambio, no tenemos demasiada información sobre él. Vamos a hacer un repaso sobre algunas curiosidades a tener en cuenta sobre el orgasmo femenino.

Desde un punto de vista exclusivamente fisiológico tiene una doble una doble función. En primer lugar, las contracciones que provoca el orgasmo ayudan a contener el semen dentro de la vagina lo que, como a nadie se le escapa, da mayores posibilidades a los espermatozoides de cumplir con su misión biológica. Al fin y al cabo, la función reproductiva en fundamental en el sexo. Por otro lado, el orgasmo ejerce como elemento liberador de las tensiones ocasionadas por el coito.

No existe un tiempo determinado para alcanzar el orgasmo. Por supuesto, el orgasmo femenino no es una ciencia exacta. Algunas mujeres necesitan más de 20 minutos y otras lo alcanzan en el primer minuto. La misma mujer, incluso, dependiendo de las circunstancias y de la tensión sexual que hay acumulado, puede tener muy diferentes tiempos.

El orgasmo femenino, en promedio, viene a durar en torno a los 18 segundos, frente a los 22 segundos de media que disfrutan los varones. La edad tiende a hacer más intensos pero menos largos los orgasmos, especialmente en las mujeres. sin embargo, como en todo lo relacionado con el sexo, todo depende de cada persona y de las circunstancias que rodeen la sesión sexual en cada ocasión.

Todos los orgasmos que experimenta una mujer no son iguales. Una vez más, las circunstancias que regodeen la situación, el estado anímico y cualquier otro tipo de factor exógeno son los responsables de la diferencia en cada orgasmo. Sin duda, cada orgasmo es una experiencia única e irrepetible.

No sólo el sexo vaginal es capaz de hacer llegar al orgasmo a una mujer. De hecho, es mucho más frecuente el orgasmo femenino a través de la estimulación del clítoris. En cualquier caso, cualquier tipo de estimulación en una zona erógena puede acabar convirtiéndose en un orgasmo, no es necesario, siquiera acercarnos a la vagina. Los pechos y el cuello están cargados de zonas erógenas y su estimulación siempre puede acabar en un orgasmo.

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