La experiencia sexual en nuestra pareja

Cuando se inicia una relación los sueños se agolpan en la imaginación de cada uno de los implicados. Al principio casi todo es nuevo, casi todo noso sorprende y no reparamos más que en disfurtar cada día la novedad. Pero, cuando pasa la excitación de los primeros días siempre, de forma recurrente, acuda a nuestra cabez una idea que suele ser bastante molesta. ¿Cuál es su pasado? ¿Cuáles son sus cifras? ¿Con cuántas personas ha estado? ¿Cuántas camas ha probado? ¿De dónde viene su experiencia? ¿Cuántas parejas sexuales han pasado por su cama?

Parece que a estas alturas de la evolución social del género humano no estamos ante un dato revelante. Al menos, no estamos ante algo que no se pueda hablar, preguntar con total comodidad y convivir con ello el resto de nuestra relación. Sin embargo, parece que esto no es así El pasado sexual de nuestrao compoañero o compañera de aventuras nos atormenta más de lo que resulta saludable.

En otros ámbitos de la vida, la experiencia anterior nos resulta un valor añadido. Nadie entendería la compra de un futbolista por un club de fútbol sin haber analizado antes su pasado. Sin haberle visto jugar e, incluso, habiendo disfrutado con su juego para otros equipos. o comprar acciones en Bolsa sin haber estudiado antes el comportamiento del valor en un periodo suficientemente amplio. Sin embargo, en lo que a parejas sexuales se refiere, parece que nuestra lógica no funciona de la misma manera.

En lugar de valorar la experiencia anterior, en lugar de juzgarla positiva como práctica y entrenamiento para conseguir nuestras metas sexuales. En lugar de juzgar positiva la experiencia para disfrutar de una mejor praxis gracias a su formación previa hacemos todo lo contrario. A menudo lo convertimos en una carga que nos atromenta y nos impide disfrutar como debiéramos de nuestra nueva realidad sexual.

El siguiente paso, una vez metidos en dilemas internos, es especular sobre la relación que pueda existir entre haber tenido muchas parejas sexuales en el pasado y la tendencia a ser infiel en el presente. Nadie tiene datos científicos que avael una teoría ni en un sentido ni en otro pero nuestro afectado cerebro se va a poner, en todos los casos, en la peor situación posible.

La otra opción es entender que el pasado es pasado, que el presente es ahora y que ahora es el momento que ambos hemos elegido para disfrutar juntos de nuestros encuentros sexuales. ¿Qué te parece la alternativa?

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