El coitus interruptus o marcha atrás

La marcha atrás, también conocida como coitus interruptus no es un método anticonceptivo. Tampoco se trata de una forma eficaz de evitar el contagio de enfermedades de transmisión sexual. En realidad la marcha atrás está en las antípadas de todo lo que tiene que ver con el sexo seguro. No hay nada más inseguro a la hora de practicar sexo que practicar la marcha atrás. Mantener relaciones sexuales sin ningún tipo de protección y que el varón se retire cuando cree que va a eyacular es una práctica sexual absolutamente irresponsable.

Para los amantes de las estadísticas podemos aportar algún dato que resulta completamente lapidario. En cuanto al uso del coitus interruptus, o de la marcha atrás, como método pseudoanticonceptivo se refiere, el porcentaje de error es de un 25%. Es decir, de cada 100 casos en los que se practica la marcha atrás en 25 se produce un embarazo no deseado. Al compararlo con un método anticonceptivo real y seguro, como el preservativo, vemos la verdadera dimensión de la barbaridad. El preservativo tiene una eficacia del 99,99%. Es decir, de cada 10.000 usos del preservativo como método anticoncpetivo, sólo falla en una ocasión. Los datos son concluyentes.

Por supuesto, como método para evitar el contagio de enfermedades de transmisión seual, su eficacia es ninguna. No eyacular dentro de la vagina no evita el contacto entre líquido preseminal y el flujo sanguíneo, así como con la sangre proviniente de pequeñas heridas, con los órganos sexuales masculinos y femeninos, por lo que no supone absolutamente ninguna protección frente al contagio de  estas terribles enfermedades.Ariesgarse a tener o forzar un embarazo no deseado o, lo que puede llegar a ser más dramático, contraer o contagiar a alguien una enfermedad de transmisión sexual como, por ejemplo, el SIDA o la Hepatitis B, por no molestarse en protegerse adecuadamente es un acto de irresponsabilidad equiparable al cometido por un conductor ebrio que circula a toda velocidad y en sentido contrario por una autopista. Hoy en día, cuando se cuenta con toda la información necesaria para poner en marcha una vida sexual sana y placentera, no hay nada que justifique este acto de profunda irresponsabilidad.

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