Una sesión de lluvia dorada

La lluvia dorada es una suerte de parafilia que consiste en que uno de los practicantes orina encima del otro. En el mundo del BDSM existen diferentes roles. principalmente destacan el rol activo y el pasivo. En el caso de la lluvia dorada el que orina sobre la otra persona es el que ocupa el rol activo mientras, el que recibe la orina, es el que representa el rol pasivo. Aunque en realidad, en este tipo concreto de práctica, caben todas las combinaciones posibles, que que suele estimular de igual manera a todos los participantes.

Desde un punto de vista clínico, la practica de la lluvia dorada no presenta problemas médicos si se realiza con prudencia. En comparación con su hermana mayor, la coprofagia, la lluvia dorada apenas reviste peligro de infecciones. La ingesta de pequeñas cantidades de orina tampoco es un problema. Sólo la ingesta de grandes cantidades podría llegar a poner en  riesgo la salud de quien la ingiere.

La lluvia dorada tiene una destacada presencia en la mitología griega ya que Perseo fue concebido gracias a la misma. El dios Zeus trató de liberar a Dánae encerrada en una jaula inaccesible y, ante la imposibilidad de acceder a ella, decidió transformarse en lluvia dorada lo que, al contacto con su piel la fecundó. Así, Perseo nació del contacto de su madre Dánae con su padre, Zeus, transformado en lluvia dorada. Cosas de la mitología griega.

La presencia de escenas de lluvia dorada en el cine porno convencional no es demasiado frecuente. Este tipo de prácticas continúa siendo un tabú y pese haber algo de material al respecto, su presencia en el mundo X no es muy abundante, salvo en mercados especializados. Fue Annie Sprinkle la primera actriz pornográfica que se atrevió a grabar escenas realizando esta práctica. De hecho, su nombre artístico se debe a que “sprinkle” puede ser traducido al castellano como fluido.

Sin embargo, a pesar de no estar muy bien vista, si echamos un vistazo a internet nos sorprendería la gran cantidad de foros y páginas que existen dedicadas a la lluvia dorada. Parece que, en la intimidad de una sesión de BDSM, sí que se trata de una práctica que se realice con frecuencia.

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