¿Las mujeres usan ropa interior?

Contra lo que podamos pensar habitualmente, el uso de ropa interior no es algo que esté absolutamente universalizado. Nos sorprendería saber la cantidad de gente que no la usa. En una reciente encuesta de la prestigiosa revista Vanity Fair, sólo el 7% de los encuestados admitieron vestir ropa interior cada día. A partir de ahora, cuando mires a cualquier chica por la calle, tienes un motivo más para hacer despertar el  morbo que duerme en ti. ¿Llevará bragas debajo de ese vestido o no?

Muchas mujeres salen frecuentemente de casa sin ropa interior. Muy frecuentemente, los vestidos muy ceñidos, para ser lucidos como corresponde, exigen la ausencia de ropa interior debajo. Es una pena que un cuerpo que modela un vestido provocador se vea deslucido por la marca de la costuras de las bragas. Sin embargo, desde un punto de vista distinto al de la estética, ¿es bueno o malo ir sin ropa interior?

La ausencia de ropa interior hace que la piel respire más y mejor, evitando las acumulaciones de humedad y, por tanto, la formación de bacterias. Además, cuando es algo esporádico, la ausencia de ropa interior te hace más consciente de tu cuerpo, lo que facilita las relaciones sexuales y la autoestima que en ellas se descarga. Por otro lado, ni tu piel ni tu ropa quedarán marcadas por las gomas y hebillas  de las bragas o el sostén.

Como casi cualquier cosa en la vida, no todo puede ser bueno. No usar ropa interior cambie´n puede generar problemas. Por ejemplo, si usas pantalones vaqueros sin llevar debajo ropa interior, el roce de tu piel con la prenda puede causar raspones, irritaciones de la piel o problemas similares. La ausencia de ropa interior supone una barrera menos de protección frente a molestos seres como las ladillas. En los días de periodo, el riesgo de enfermedades bacterianas es muy alto por no hablar de las manchas de flujo que pueden instalarse en tu ropa.

El uso de ropa interior, por tanto, presenta algunos beneficios y, además, tiene algunos inconvenientes. La elección, al final, es de la interesada que es quien debe evaluar los pros y los contras.

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