El sexo frecuente mejora la salud

Además de producir un cúmulo de sensaciones fuertes y agradables, se ha descubierto que la práctica del acto sexual se encuentra adornada con otro montón de  virtudes. La práctica regular de sexo reduce la ansiedad y el estrés, aumenta la esperanza de vida, impide la aparición de problemas cardíacos e, incluso, la aparición de ciertos tipos de cáncer. 

El corazón siempre está implicado en el sexo. Y no estoy hablando de un sentido metafórico. La práctica sexual beneficia sobre todo a la salud cardiovascular. Multitud de investigaciones han  destacado que los riesgos cardíacos disminuyen cuando la frecuencia de los escarceos sexuales es suficientemente alta. Dado que el sexo supone un esfuerzo físico real, su práctica elimina toxinas, activa la circulación sanguínea y fortalece las paredes musculares del corazón. Durante la excitación, la frecuencia cardíaca pasa de 75 a más de 100 latidos por minuto  y puede llegar a alcanzar las 180 pulsaciones en el momento del orgasmo. Hacer el amor es un ejercicio excelente para aquellos que necesitan trabajar su músculo cardiaco. Sin embargo, la actividad sexual puede ser contraindicada en casos de enfermedad cardiovascular grave, en cuyo caso se deberían atender, de la forma más rigurosa posible, las indicaciones médicas al respecto.

Repetir la práctica sexual por lo menos 3 veces por semana parece que reduciría en un 15% el riesgo de desarrollar cáncer de próstata. Se trata del primer cáncer masculino y llega a afectar anualmente en España a 40.000 hombres.

Por supuesto que también las mujeres se benefician de la actividad sexual regular. que de hecho podría tener un efecto protector sobre los senos y prevenir el riesgo de cáncer de mama. De hecho, la estimulación de los pezones y los orgasmos liberan una hormona llamada oxitocina que, además de causar un positivo estado de ánimo,  reduce las posibilidades de cáncer de mama.

Pero el sexo no sólo afecta al corazón, a la próstata masculina o a los pechos femeninos. La psique también se ve afectada a causa de la euforia tras el acto sexual. El cerebro, durante la práctica de sexo, produce sustancias como la serotonina y la dopamina que son los responsables de la sensación de placer. Esta sensación de placer, además, libera endorfinas, que causan un estado de relajación propicio para el sueño. Para los insomnes, los afectados por la ansiedad y el estrés, nada mejor que algo de sexo.

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