Cómo estimular a una mujer sin acercarse a la vulva

Para estimular el cuerpo de una mujer sin llegar a la vulva, hay que elegir la caricia correcta, la presión adecuada y el momento adecuado. Si lo que queremos es aumentar el deseo sexual y la libido sin llegar a acercarnos a las partes más íntimas de nuestra compañera de juegos podemos valernos de una serie de pautas que nos ayudarán a completar nuestra misión con éxito.

Estímulos sin acercarse al sexo

Estímulos sin acercarse al sexo

Siempre está bien comenzar con movimientos lentos. Sin prisa. Si, nada más empezar, nos vamos directamente a la vagina seguro que sorprendes pero seguro que también la intimidas o, lo que es peor, puede llegar a pensar que estas deseando acabar para no perderte tu serie favorita. Por lo tanto, nuestra estrategia deberá ser más sutil y centrar los esfuerzos en un objetivo menos evidente. Una buena idea es alterar el estilo convencional con lo inesperado, prodigando caricias. Seguro que se sorprenderá y comenzará a encender su libido. Como no es posible adivinar el camino de las manos, no se puede anticipar a sus reacciones, y todas sus terminaciones nerviosas se encontrarán en alerta máxima.

Una forma de comenzar es, por ejemplo, sentarte  detrás de ella y, con el dedo, ir dibujando en  zigzag a lo largo de la columna vertebral de arriba a abajo. Un movimiento de zigzag es difícil de predecir, sobre todo si no se puede ver la mano. Se pueden alternar trayectos cortos y rápidos con otros más largos y lentos. Las terminaciones nerviosas cercanas a la columna vertebral están directamente relacionada con el sexo. Estimular esta zona, envía descargas eléctricas a través de las piernas que, generalmente, son muy apreciadas.

Otra zona con multitud de terminaciones nerviosas es la oreja. Se puede continuar, suavemente, mordisqueando el borde de la oreja. Tras un breve descanso, se puede chupar suavemente el lóbulo frontal, pasar la punta de la lengua en la abertura del canal. Esta sensación vaporosa en esta piel superfina enviará temblores que podrían llegar a modificar el estado de ánimo de su ropa interior.

Si has llegado a este punto de forma lenta y ordenada, seguro que ya tienes a una compañera de juegos lista para casi cualquier cosa. Así que ya sólo resta ir subiendo la intensidad de las caricias y, lentamente, ir pasando a técnicas más pasionales y menos contenidas. Peo esto ya es otra historia y será contada en otro momento.

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