Otras formas de sexo: el fetichismo

El fetichismo es una forma de actividad sexual que consiste en la utilización de objetos con el último fin de conseguir excitación. En realidad, el fetiche puede tratarse de un objeto, de una prenda de vestir, de una parte del cuerpo, de una sustancia o de cualquier otra cosa que proporcione en el individuo los efectos de excitación deseados. La práctica sexual es totalmente inofensiva siempre que no se produzca malestar en quién lo practica, en cuyo caso podría llegar a convertirse en un trastorno patológico.

Los fetiches son muy usados en algunas relaciones

El fetichismo es un de los juegos sexuales más practicado

En el fetichismo, el objeto elegido, es decir, el fetiche, se puede llevar puesto, rozar contra el sexo propios o los del compañero de juegos, tenerlo cerca de distancia de poder verlo, olerlo o tocarlo. La variedad de hábitos en este sentido son infinitos. En cuanto a los fetiches, también existe un mundo de posibilidades.

Las prendas de vestir son muy frecuentes. Bragas, medias, leotardos, pañuelos, ligas, minifaldas, guantes y un largo etcétera. Este tipo de fetiche se acostumbra a llevar puesto y resulta mucho más excitante para el fetichista si esa prenda ha sido usada por la persona deseada. Por ejemplo, unas bragas usadas con restos de flujo vaginal puede ser un fetiche perfecto. Es posible, incluso, que el impoluto fetichista las lleve puestas en su interminable jornada laboral en la oficina bajo su traje de 900 euros.

El cuero y el látex son otros de los fetiches más utilizado. Pantalones ajustados, zapatos o botas femeninas altísimas, petos, máscaras, ropa interior e, incluso, látigos fabricados de estos materiales pueden llegar a hacer las delicias de los más exclusivos fetichistas.

El fetichismo, frecuentemente, se puede presentar relacionado con otro tipo de parafilia sexual. En bastante habitual que un fetichista del látex, por ejemplo, también practique el sadomasoquismo. Así él o ella, junto a sus compañeros de juegos sexuales, pueden realizar prácticas de dominación y sometimiento vestidos con estupendos modelitos de ceñido látex. También puede ser que sólo el dominador tenga el placer de vestir el fetiche elegido y utilizar su ausencia en el dominado para causarle el dolor que, finalmente, conducirá al estado de placer que esta situación le genera.

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