6 secretos para que tu chicos se vuelva loco de placer

secreto-para-que-tu-chico-se-vuelva-loco-de-placerGuíale la mano

Si hay un campo sobre el cual somos iguales, hombres y mujeres, es el desconocimiento de la anatomía del cuerpo del otro. Nuestro amante espera que hayamos aprendido dónde se encuentra nuestro punto G y cómo funciona el clítoris. Así como las posiciones que prefiere. Y, una vez más, hay que atreverse a decir y sobre todo a atreverse a llevarle de la mano manifestando claramente el momento en que nos da más placer. O cuándo se aventura por terrenos prohibidos o dolorosos.

Ocúpate de su pene

El problema number one de un hombre, es su incapacidad de resistirse a la tensión del pene. El problema es que apenas está empezando a excitarse, ya se está acabando el encuentro sexual. Pues, no nos lanzamos a su pene, sobre todo si está ya muy excitado. Caricias dulces, felaciones, besitos… innovemos.

Al hombre le gusta tanto como a nosotras las variaciones personales. Absorver más o mucho menos, lamer el glande, excitar el frenillo… Todo con dulzura porque el pene es tan sensible como nuestro clítoris.

Tócale las tetas

Al menos, un hombre de cada dos aprecia espontáneamente la caricia. En cuanto a los otros, con poca práctica, no dejan de aprender a apreciarlo. Pero hay que proceder con suavidad porque el pezón del hombre está menos provisto de terminaciones nerviosas que el nuestro. Comencemos con círculos y espirales alrededor de los pectorales, luego apoyamos la caricia masajeando el conjunto del pecho. En este punto, podremos comenzar a atrevernos con el pezón, comenzando por rozarlo con pequeños toques breves antes de acentuar la cadencia: pellizcos, torsiones entre el pulgar y el índice… primero pianissimo antes de lanzarnos el crescendo.

Hacer un masaje a su cuerpo

No se trata de sacar un frasco de aceite y de abandonarse a amasar su cuerpo con nuestras pequeñas manos. Aunque, nada impide untarlo con un aceite almizclado antes de entregarse al masaje preferido de los chicos. El body body. Hazle un masaje del cuerpo con tu propio cuerpo. Una esteticista no puede permitírselo sin que la confundan con otra profesión. Nosotras sí.

Piense en los alrededores las zonas erógenas

El sexo de un hombre, no es sólo un pene. La parte baja del vientre, el pubis, los muslos, el escroto y los testículos (con muchísima dulzura. La zona es hipersensible), las nalgas y el ano son también unas zonas erógenas esenciales para el hombre. Para retardar el placer, olvidemos el pene un buen rato interesándose por los alrededores. Estos masajes traviesos tienen la ventaja de hacer circular la energía de pies a cabeza y de reforzar la excitabilidad y la duración de la relación sexual. Más allá de la sexualidad, entramos en la sensualidad. Y por lo tanto… en el placer.

Participa en el juego activamente

Es la primera regla. Nuestros amantes esperan de nosotras que busquemos el placer como ellos. Que les propongamos cosas distintas. Sexo divertido. No por ellos pensarán mal de nosotras. Al contrario, estarán orgullosos y encantados de tener la compañera que tienen.

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