Los espermicidas. Cómo funcionan

Los espermicidas son un método anticonceptivo complementario. Probablemente has oído hablar de ellos, pero lo más seguro es que no tengas la suficiente información y no sepas cuál es su función o cómo se aplican, puesto que su uso no es tan habitual como otros métodos anticonceptivos más frecuentes como la píldora o el preservativo. Sin embargo, es un método muy eficaz para reforzar la protección de otros anticonceptivos y ayuda a evitar embarazos no deseados.

espermicidaComo ya hemos comentado, los espermicidas son un método anticonceptivo complementario. Esto quiere decir que necesitan de otro método anticonceptivo, para que su funcionamiento sea el correcto. Hay que utilizarlos con preservativos o con diafragmas vaginales para conseguir que tengan alguna efectividad, ya que su función consiste precisamente en acabar con los espermatozoides que consiguen “escaparse” del diafragma o del condón. Un espermicida bien utilizado supone una efectividad del 95%.

Los espermicidas que podemos encontrar en el mercado vienen presentados de diversas formas: gel, espuma, crema o cápsulas.

Hay que agitarlos bien antes de usarlos e introducirlos con un aplicador en la vagina, de forma que lleguen lo más profundo posible de esta y poder aplicarlo correctamente en el cuello uterino. En el caso de que utilicemos los espermicidas en cápsulas, también debemos introducirlas lo más profundo que podamos.

Esto debemos hacerlo unos 10 minutos antes de tener el coito y, una vez terminado, no debemos realizar ninguna ducha vaginal por lo menos hasta ocho horas después.

Para evitar que el sabor del espermicida nos pueda coartar a la hora de practicar sexo oral, es recomendable que comencemos con el sexo oral, después apliquemos el espermicida y sigamos durante unos minutos con el juego de preliminares antes de comenzar la penetración.

Hay veces en las que los espermicidas producen irritaciones vaginales. Si notas que empiezas a sentir molestias, debes dejar de utilizarlos inmediatamente y consultar, lo antes posible, con tu ginecólogo para que te indique el tratamiento a seguir o que te recomiende otro espermicida que no te produzca esas irritaciones.

No olvides que usar un espermicida por sí sólo no tiene ninguna efectividad y, en ningún caso, te protege de las enfermedades de transmisión sexual (ETS).

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