La postura del 69: Generosidad y placer

Otra postura que no podía faltar en nuestra serie sobre las posturas sexuales es la archiconocida del 69. El arriba y abajo.

la-postura-del-69Descripción: Como todos sin excepción sabemos, tal y como simboliza la famosa figura de los numeritos más sexuales, ambos compañeros sexuales yacen tumbados, un cuerpo enfrentado a otro, pero no cara a cara, sino cara a sexo y sexo a cara. Puede ser boca arriba y boca boca abajo, o pueden ponerse de lado. También se puede practicar con el chico de pie y la chica sujetando sus muslos en el cuello del chico. O importante es que la boca de cada tenga acceso al sexo del otro, de modo que se masajeen mutuamente. De este modo se conseguirán practicar una felación y un cunnilingus simultáneamente.

Lado divertido: El 69 es el placer en sintonía. Es la postura de la compenetración y de la generosidad total. Dejando aparte el placer innato de la succión, cuando estamos practicando un 69, la prioridad no es en absoluto nuestro placer, sino que nos centramos básicamente en proporcionar el máximo placer posible a nuestra pareja. Es una postura en la que los lazos de confianza se estrechan mucho más de lo que parece. Los labios y la lengua tienen acceso a las zonas más sensibles del cuerpo del otro. El clítoris, la vagina y el pene son estimulados simultáneamente, en un momento de complicidad e intercambio tremendamente intenso.

Ventajas: Practicándolo en los preliminares, el 69 es una posición ideal para impulsar a la diversión, la complicidad y la pasión de los dos amantes. La intensidad de nuestras acciones y sus efectos en nuestro compañero de juegos son reconocidos inmediatamente por nosotros, ya que las profundas sensaciones que provocamos tendrán inmediata respuesta en las acciones que nos están realizando a nosotros.

Desventajas: Algunos no les gustan los 69 debido a centrarse en el placer del otro les impide entregarse por completo a sus propios sentimientos. De hecho, se establece una verdadera lucha interna. Por un lado el afán por dar placer a nuestra pareja intentando corresponder con toda al placer que nos está proporcionando y a la generosidad que el otro está derrochando en nosotros. Por otro lado está el propio placer extremos que estamos sintiendo y que en ocasiones no nos permite concentrarnos en la tarea que nos hemos encomendado.

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