Sexo en la ducha. Las 4 mejores posturas

Uno de los sitios más eróticos para practicar el sexo, sin duda es el cuarto de baño. Hemos visto muchas escenas en el cine de parejas en una bañera, rodeados de velas, con un par de copas de vino y haciendo el amor de forma muy romántica. Sin embargo, no siempre tenemos el tiempo necesario para organizar tal despliegue de romanticismo y recurrimos a la ducha por ser mucho más cómoda y práctica.

La ducha es un lugar que nos invita a nuevas y eróticas experiencias y seguro que todos hemos tenido la fantasía de hacerlo en una. El agua tibia recorriendo nuestros cuerpos, la espuma, los aromas, el vapor, son los ingredientes perfectos para un encuentro de alto contenido sexual.

Sexo-en-la-duchaHoy os explicaremos las cuatro mejores posturas para poder disfrutar de una buena sesión de sexo en la ducha.

– La Doma: Es necesario que la ducha disponga de un escalón para que él se siente y ella se pueda a su vez sentar sobre él con las piernas abiertas. Si tu ducha no dispone de este escalón, puedes meter un banco o silla que soporte el peso de los dos.

– La Hamaca. En esta postura, el hombre debe sentarse en el suelo de la ducha por lo que no es recomendable hacerlo en una ducha que no sea la nuestra si no tenemos clara la higiene de la misma. El vaivén de ambos, mientras el agua tibia cae sobre nuestros cuerpos, hace que sea una experiencia inolvidable.

– La sorpresa. Es la más recomendable y práctica para una ducha de dimensiones reducidas. No se necesitan muebles de apoyo y es una postura muy placentera para ambos.

– El abrazo. Esta es una postura en la que el hombre debe ser fuerte, ya que debe sostener a la mujer. Es importante que tenga una alfombra antideslizante para evitar que se resbale,  y ella se puede apoyar en la pared para facilitar el movimiento. Es una de las posturas más eróticas para practicar el sexo en la ducha.

Ante todo debemos tomar las precauciones necesarias para evitar cualquier tipo de accidente usando alfombrillas antideslizantes, no sujetarse o tirar de las cortinas, de la ducha ni apoyarse en muebles que no vayan a soportar nuestro peso.

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