Eyaculación femenina: ¿mito o realidad?

Existen varias teorías al respecto de si las eyaculación femenina existe o no. Aunque podemos encontrar algunas que no lo comparten, la mayoría coinciden en que las mujeres también pueden eyacular al llegar al momento del orgasmo igual que los hombres, si bien, este tipo de secreción no se da en todos los casos, lo que alimenta el mito y la controversia sobre su existencia.

orgasmo_femeninoLo que está más que contrastado es que las mujeres, cuando están excitadas, producen unas secreciones vaginales que tienen por objeto lubricar la vagina y, de ese modo, evitar que la introducción del pene sea dolorosa. Las teorías en contra de que exista una eyaculación femenina opinan que no se pueden considerar estos fluidos como una verdadera eyaculación.

Sin embargo, se ha comprobado que en algunas mujeres, cuando llegan al orgasmo, además de esta lubricación, también se libera, a través de la uretra, un líquido similar al prostático. Este otro fluido se produce en las glándulas de Skene, que están situadas en la parte anterior de la vagina y muy cerca de la zona en la que podemos estimular el Punto G. Cuando la mujer llega al clímax, estas glándulas se llenan de dicho líquido y debido a las contracciones que realiza la pelvis al llegar al orgasmo las glándulas rebosan y tiene lugar la expulsión de este líquido.

Si esto convenimos en que lo anterior es lo que podríamos llamar eyaculación femenina, muchas mujeres confunden estas secreciones con pérdidas de orina. Eso les lleva a cortar esa respuesta, de manera que inhiben el orgasmo, muchas veces por vergüenza y otras veces por no comprender muy bien qué es lo que les está pasando.

Por eso es muy importante que las mujeres conozcan muy bien su cuerpo, la anatomía de sus genitales, las respuestas fisiológicas que acompañan a la excitación y al orgasmo. También es muy importante que aprendan y controlen las técnicas que ayudan a conseguir todas estas sensaciones para poder compartirlas con la pareja o simplemente disfrutarlas en la intimidad. Y, sobre todo, para quitarse de la cabeza viejos mitos y prejuicios que impiden el desarrollo se una vida sexual plena, como por ejemplo el de que no existe la eyulación femenina.

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